miércoles, 25 de abril de 2012

Carta para una hija


 Esta carta, la escribió Víctor Hugo y se la entregó a su hija cuando se casó, son las palabras que un padre le dedicaría a su hija. Cuando me dieron esta fotocopia, la prefesora dijo que era una carta a su hija. La carta tiene buenos consejos para todos.
Pido disculpas si hay algún tipo de error, ya que, lo he traducido yo mismo del catalán y rápido.

Te deseo primero que ames, y que amando te amen. I que si no es asi, seas breve en olvidar y después de olvidar, no guardes rencor.

Te deseo también que tengas amigos i, aunque poco sabios, sean nobles y fieles, i que haya almenos uno en quien puedas confiar ciegamente. Y porque la vida es así, te deseo también que tengas enemigos. Ni muchos ni pocos, en la medida exacta, porque así te harán cuestionar tus propias certezas. Y que entre ellos, haya almenos uno que sea justo, para que no te sientas demasiado segura.

Te deseo también que seas útil, pero no insustituible. Y que en los momentos difíciles, cuando no te quede nada más, esta utilidad te sirva para mantenerte en pie.

Igualmente, te deseo que seas tolerante. NO con aquellos que se equivocan poco, perque eso es muy fácil, sino con los que se equivocan mucho i de manera irremediable, i que haciendo buen uso de tu tolerancia  sirvas de ejemplo a los demás.

Te deseo que siendo joven no madures muy deprisa, i que cuando ja hayas madurado, no insistas en rejuvenecer, i que siendo vieja no caigas en la desesperación. Porque cada edad tiene su gozo i su dolor i han de fluir entre nosotros.

Te deseo también que tengas alguien de quien responde, que veas como crece y madura u que reconozcas tu aportación en su forma de ser y en su forma de sentir. En aquello bueno, porque no hau nada mñas hermoso en lam vida, i en aquello malo, porque te hará sentir tus limitaciones más profundas. Y porque seas consciente que aunque no no te lo quieras creer, y por mucho que intentes evitarlo, hay muchas cosas que se nos escapan de las manos. Por suerte.

Te deseo de paso un poco de tristeza. No todo el año, sino tan solo un día. Pero que este día te sirva aera descubrir que el reir habitual es bueno, que el reir diario es aburrido i que el reir constante es malsano.

También te deseo que vivas momentos difíciles, aquellos que pongan a prueba nuestra frágil fortaleza, y que te enseñen quien eres y a quien tienes a tu lado. Y que cuando estos momentos difíciles pasen, porque tarde o temprano siempre acaban pasando, sepas darte cuenta de que todo se puede superar i que, aunque muy poco, eres un poco mejor que antes. Y que entonces sepas darselo a los demás, ayudandolos cuando les lleguen las dificultades.

Te deseo que descurbras, y con máxima urgencia, que más allá de tu día a día existen i te rodean seres oprimidos, tractados con injusticia, y personas infelices.

Te deseo que acaricies un gato, tires una piedra a un rio y escuches el silencio del alba, porque serás feliz con nada. Deseo también que plantes una semilla, por pequeña que sea, i que l'acompañes en su crecimiento, con tal que descubras de cuantas vidas está hecho un árbol.

Te deseo también que tengas dinero, porque es necesario ser práctico. Y que almenos una vez al año pongas una parte delante tuya i digas: "Esto es mío", sólo porque quede claro quien es el dueño de quien.

Te deseo que ninguno de tus sueños se muera, pero que si se muere alguno, puedas llorar sin lamentarte de no haber hecho el máximo posible. Y que en seguida, alzar la vista y volver a empezar.

Si todas estas cosas te llegan a pasar, no tengo nada más que desearte.

-Víctor Hugo- 
Traducción, David Simó.

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